Japon


RESEÑA
“Japón: Manifestaciones Arquitectónicas de la Sociedad Japonesa
Los Conceptos Invisibles según el Movimiento Metabolista” de Patricia Díaz Cossio.

El presente documento es  una reseña sobre el texto de Japón: Manifestaciones Arquitectónicas de la Sociedad Japonesa, Los Conceptos Invisibles según el Movimiento Metabolista” de Patricia Díaz Cossio. En este texto la autora resalta la importancia del medio natural y las tradiciones japonesas en el campo de la arquitectura y la estética actual en Japón. Dicho documento a reseñar es el resultado de un viaje académico en el que se plasman los principales desafíos japoneses relacionados con lo moderno.
En el texto la autora hace un análisis de 3 edificaciones que presentan la arquitectura contemporánea japonesa mezclando el respeto por la naturaleza y vinculando la esencia de las creencias y filosofías japonesas. Inicialmente, la autora aborda el tema desde una óptica geográfica de Japón, dando a entender que este país se ha configurado como una nación muy particular según sus costumbres, su posición geográfica y su ideología religiosa, lo cual lo ha hecho constituirse como una sociedad diferente. Un elemento importante de la cultura japonesa es el respeto absoluto que le asignan a la naturaleza, dicha creencia está ligada a su origen étnico mongol, al budismo y al confusionismo, corrientes que se enfocan en la busque de la tolerancia y la sabiduría.
De otro lado, la constitución del Japón moderno tuvo su origen en dos acontecimientos históricos que marcaron el cambio de la arquitectura tradicional con la arquitectura actual.  El primero, se remonta a la apertura económica y cultura que Japón tuvo durante el Gobierno Mejí en el siglo XX. Dicha apertura permitió que el ingreso de conocimientos occidentales en el campo de la arquitectura y la educación. Asimismo permitió la llegada de especialistas que enseñaron a los arquitectos japoneses fundamentos teóricos sobre las nuevas necesidades de este campo en el mundo occidental. Lo anterior también despertó el interés de los arquitectos occidentales sobre las tradiciones japonesas, lo cual generó un intercambio cultural y grandes avances para la reconstrucción de Japón después de la segunda guerra mundial. El segundo acontecimiento, se relaciona con las guerras que afronto Japón con china y Rusia durante el siglo XIX, lo cual generó que el gobierno japonés pensara en consolidar una identidad nacional basada en lo propio y lo autóctono.
Otro hecho importante que repercutió en la cultura japonesa fue las pérdidas económicas y humanas que tuvo el Japón al participar en la Segunda Guerra Mundial. Las consecuencias del enfrentamiento militar entre Japón y Estados Unidos forjo en los japoneses el inicio de su modernización económica, lo cual llevo a este país a reconocerse como una gran potencia en tecnología, industrializándose a gran velocidad.  A partir de esto, se consolida una nueva nación desarrollada y por ende una nueva arquitectura japonesa moderna pero con carácter propio.  En este sentido, surge la teoría de Kisho Kurokawa, en la cual se exponen los principales postulados teóricos y artísticos (4 conceptos) sobre la influencia de la cultura japonesa en la arquitectura.
 El primer concepto que emplea Kurokawa, es la Impermanencia, el cual hace referencia al imaginario japonés en el que todas las cosas cumplen un ciclo de vida y de muerte.  Este concepto integrado a la arquitectura señala que lo que importa no es el edificio sino la expresión del espíritu japonés en cada uno de ellos. Igualmente, establece que todo equipamiento debe ser reconstruido periódicamente con el fin de ser mejorado y que refleje el modo de vivir de los japoneses según la idea de las cosas provisorias.  El segundo concepto es la Materialidad, el cual resalta la importancia de la utilización de materiales naturales, como la madera, el barro, el bambú, etc., con el fin de no romper el equilibrio con la naturaleza, es decir que este tipo de arquitectura se enfoca en el modelo de ciudad de proporciones pequeñas, en el respeto por el suelo y en la conservación del gusto por lo natural de las cosas, rechazando la influencias de la moda y el consumo excesivo de energía.
El tercer concepto, es la Receptividad. Este quiere decir que la cultura japonesa ha adaptado modelos y principios de otras civilizaciones extranjeras, identificando el principio de copiar como algo positivo el cual permite mejorar las cosas anteriores y superarlas para hacerlas de mejor calidad. Lo anterior, permite comprender que la arquitectura japonesa es moderna y receptiva pero encuentra su propia identidad. El cuarto y último concepto es el Detalle, aspecto en el cual la cultura japonesa se ha destacado durante milenios, ya que son muy observadores y detallistas y buscan llenar todos los espacios con pequeños detalles originales del Japón. De acuerdo con el texto, la arquitectura japonesa metabolista, el concepto del detalle se evidencia en la autonomía de las piezas que constituyen el organismo viviente y dinámico. Un ejemplo de esto es el concepto de cápsula, como una unidad modular de ensamble para generar una arquitectura más individualista, flexible y en movimiento. Finalmente, este concepto de detalle está relacionado con la idea de belleza japonesa, de los pequeños detalles y de lo sencillo, lo simplista. Es decir que cause gran impacto y vanguardia, pero sin dejar de lado la esencia de las costumbres japonesas.
Por último, el texto concluye afirmando que la arquitectura y la cultura japonesa es un modelo asombroso en el que se integra tanto una visión de desarrollo y diseños modernos, como un manera sostenible de emplear la naturaleza en el progreso arquitectónico y en la infraestructura de una nación. Lo anterior, ha llevado a Japón a consolidarse como una nación progresista, futurista,  pero consiente de la preservación del medio natural. Asimismo, se entiende que el metabolismo en la arquitectura es un método y una técnica que permite transformar un espacio teniendo en cuenta el componente biológico.

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